lunes, 22 de junio de 2009

Pues sí, pasados dos meses de mi última "competición oficial" en el maraton de Madrid ( y lo pongo entre comillas porque lo de competir es por decirlo de alguna manera), nos decidimos a hacer otra carrera multitudinaria (aunque luego no lo fue tanto)

Así que allí estábamos como clavos a las 8:30 de la mañana Ana, Baldo y yo para recorger nuestro chip y disfrutar de una mañana de deporte rodeados de gente en la carrera Norte y Sur. Del madrugón mejor no hablamos, claro, en torno a las 6:30 de la mañana y habiendo trabajado el sábado. Y para colmo, como llevo muy mal esto de los calores, esta semana he estado saliendo a entrenar a eso de las 6 de la mañana (ya os contaré en otro post), así que os podeis imaginar mi estado de somnolencia....

La carrera divertida, recorrido muy favorable y bonito, salvo por la zona de serrano que debido a las obras parecia un cross. Muy buen ambiente entre los corredores, muchas bromas...en fin con todos los alicientes para ser una buena mañana.

PEEEERO, y no quiero ser el que siempre pongo pegas, tengo que decir unas cuantas cosas:

El precio de la carrera es caro. 12 euros es mucho dinero. Es cierto que nos apuntamos libremente y no nos obligó nadie pero por ese precio deberían haber cuidado ciertos aspectos de la carrera

La camiseta de algodón y cutre

La bolsa del corredor escasa, salvada eso sí porque dieron tres revistas de corricolari y planeta running

En el avituallamiento se quedaron sin bebida para los corredores. Yo no soy una gacela corriendo, pero ni mucho menos íbamos los últimos. Nos quedamos sin bebida con la que estaba cayendo. Tuvimos que recoger botellas del suelo (las que habían tirado los primeros) de gatorade y compartirla entre los corredores. Mal, muy mal en ese aspecto.

Llegada a meta organizada y sin aglomeraciones, pero es precisamente aquí donde me llevé el cabreo del día. Resulta que regalaban los de danone en una carpa unos yogures, natillas, petit suis. En otra unos balones de futbol. Y en otra creo que daban camisetas.

A los runners nos gusta presumir de la solidaridad entre corredores, del buen rollito que tenemos entre nosotros, de como compartimos.... y una mierda, y perdón por la expresión. Vi solidarios compañeros running con tres cajas, repito tres cajas de las de supermercado de carton de natillas y yogures. Vi compañeros con 4 balones. Vi compañeros con 3 y cuatro camisetas. Iban tan cargados que se les caian las cosas... Nosotros no pudimos coger ni un balón, ni una camiseta, y llegamos a los yogures de milagro.

De verdad, una vergüenza ver tanto buitre en las carreras.

Por lo demás, el tiempo 55:02, muy bien por Ana por cierto. Otra carrera más a la mochila

martes, 19 de mayo de 2009

VUELTA A LOS ENTRENAMIENTOS

Pues sí. Resulta que después del maratón de Madrid me dediqué a la vida contemplativa durante una semana al menos, en la que el máximo esfuerzo que hice fue sacar a mis dos perrillo a pasear.
Despues decidí ponerme al día poco a poco, con dos dias de entrenamiento suave la segunda semana, y uno de bicicleta y cuatro días de entrenamiento la tercera semana...suavecito, muy ligero, para no tener dolores ni sobreesfuerzos.

Sin objetivos a la vista, salvo la carrera norte-sur, en la que corro con Ana y Baldo, y que parece divertida y a lo mejor la liberty, pero que no lo tengo muy claro, los entrenamientos se presentaban rutinarios y calurosos. Pero fíjate lo que son las cosas:

En la empresa promotora-contructora donde trabajo, y pese a la crisis, le vendieron una vivienda a un chico, Luis, con el que había hablado por temas laborales únicamente. Cual fue mi sorpresa que me lo encuentro en la media de Madrid, y lo típico, que a ver si quedamos, que si nos echamos una carrera por el pueblo...

Pues finalmente salimos a entrenar juntos. Resulta que Luis es una máquina...hace la media maraton en 1:23, la maraton en 2:58, y el 10.000 lo clava en 36 minutos, y encima, de vez en cuando escribe y colabora con la revista runners. Pues resulta que se ha ofrecido a acompañarme en algunos entrenamientos y entrenarme, con lo paquete que soy, aconsejándome y convencido de mi margen de mejora. Así que ¡qué os voy a decir! Un lujo ir con él, porque además es muy majete.

El viernes salí con él, y me reventó. Y ayer lunes también. Pero estoy encantado. Claro que él ni sudó prácticamente, pero para mi, que últimamente no entrenaba, me arrastraba por el suelo a un ritmo constante, lento y cansino, me ha devuelto la vidilla. Ayer, en el pulsómetro marcaba ritmos de hasta 4:30... increible para un paquete como yo. Vamos que flipé en colores, y encima me dice que me ve más suelto que el primer día...

Así que estoy encantado, me ha dado una tabla y solo me queda ponerla en marcha. Eso, y perder algo de peso, que seguro que tambien me ayuda. Así que ya contaré poco a poco mis progresos.

Saludos para todos

domingo, 10 de mayo de 2009

CARRERA DE LA MUJER 2009


Hoy tocaba asistir de espectador. Iba a acompañar a Ana, así que me limitaría a ver los toros desde la barrera, eso sí con cierta envidia, porque una carrera es una carrera, y siempre te poca el gusanillo de salir a corres, y más teniendo en cuenta que desde la maraton de Madrid (y ya hace dos semanas) prácticamente no he salido nada a correr. Esta semana dos días y con dolores en las articulaciones y un día en bicicleta.


La verdad que apunté a Ana sin decírselo. Llegué a casa con la inscripción ya hecha, y simplemente la dije que tenía una carrera, y la verdad, le ha hecho ilusión., De hecho ha salido encantada, preguntando que cuando nos íbamos a animar para una de 10 km.


El día ha amanecido lluvioso, muy lluvioso. Hasta tal punto que nos hemos planteado muy seriamente si ir o no ir... pero de repente Ana se levantó de la cama y empezó a prepararse...¡eso es decisión, sí señor!. Había pensado incluso acompañar a Ana corriendo, o incluso inscribirme, pero claro, la carrera era de la mujer, así que decidí no hacerlo an final, aunque sí que he visto muchos corredores masculinos y otros incluso disfrazados de mujer... Por ver he visto un perro con camiseta y dorsal, un puntazo vamos...


Luego ha parado de llover, ha salido el sol y ha hecho hasta calor. El ambiente formidable. me ha gustado mucho ver una carrera como espectador, ver a las primeras corredoras pasar como tiros (como soy un paquetillo corriendo a los que van primero no los ves nunca a no ser que sea una carrera cuyo recorrido coincida ida y vuelta y así te cruzas con ellos). Ana prácticamente ni ha sudado, y no lo digo por vacilar, sino porque si quisiera y entrenara con más constancia, se convertiría en una auténtica máquina. En fin, poco a poco a ver si la va picando el gusanillo, que creo que sí.


El tiempo que ha hecho lo de menos, creo que 36 minutos, pero me ha dicho que se le ha hecho cortísimo y ha disfrutado un montón. La verdad que ver tanta gente corriendo junta, tantas chicas de tan diversa condición física y edad, pues es alucinante, y tienen tanto mérito las primeras como las que iban andando. Me ha gustado.


Como anécdota, que hemos perdido el coche, no nos acordábamos de dónde habíamos aparacado y claro, nos ha tocado hacernos unos dos kilómetros de propina, de punta a punta del retiro buscándolo, pero apareció al fin.


Como crítica y dicho en buen plan, un poco apretada la llegada, sobre todo al fina, no se podía ni andar ni estar. Si quieren que las corredoras y acompañanates nos quedemos, creo que deberían habilitar un sitio con mayor capacidad. Era un poco agobiante.


También, por último, hemos visto a la princesa Leticia y Ana dice que ha visto al entrenador del Madrid de balonces, Joan... no me acuerdo ahora mismo. Yo he visto, o eso creo a Carlota Castrejana.


Resumiendo, Ana encantada y el año que viene repite... Te digo yo que de aquí a un tiempo la tengo que decir que no tire tanto en un maratón... ójala...Aquí dejo una fotillo de la artista, por cierto no sé porque sale girada...



jueves, 30 de abril de 2009

CRONICA MAPOMA 2009

El domingo tardó en amanecer, la noche se me hizo larga. A las 5 de la mañana abrí el ojo por primera vez. Luego vueltas y más vueltas en la cama. Nervios, dudas, dolores.... Lo típico.

A las 7 desayuné lo que mis nervios me dejaron. Me embadurné de vaselina y me puse las compeed ampollas (qué gran invento). El pulsómetro, las mallas, la camiseta de la maratón del año pasado para darme moral, y en un acto casi ritual, las zapatillas.

Hablé con ellas. Las pedí que me trajeran suerte. Las advertí de la paliza que nos íbamos a dar, pero que al final merecería la pena.

Luego más dudas, más temores sobre mi estado de forma, sobre mis posibilidades de acabar. Tenía más presión que el año pasado. Al fin y al cabo ya no era novato. Tenía que cumplir sí o sí... y no estaba seguro.

Ana, mientras, me aguantaba pacientemente. Preparamos la mochila y nos fuimos a Fuenlabrada a recoger a Baldo, mi mentor en esto del maratón. El viaje fue entretenido, apenas tardamos en llegar y aparcamos relativamente bien. Se respiraba ya el ambiente en el trayecto a la salida, tanto que incluso a Ana le entraron ganas de correr un maraton. La verdad que sería precioso los dos juntos entrando por la meta... quién sabe, Ana, si se prepara es mucho mejor corredora que yo, que por otra parte soy un paquete de los malos...

Fotos de rigor, alguna broma, algo de calentamiento (escaso como siempre, nunca aprendo), y el pistoletazo de salida.

Nada más comenzar, lluvia. Muy molesta. Y el panorama desde la Castellana presagiaba lo peor. Parecía que ibamos a tener que ir nadando en vez de correr. Y así estuvo prácticamente una hora.

Poco a poco me fui animando. Baldo y Rubén que iban tirando de mi, iban mejor que yo. Quizá no físicamente, pero iban predispuestos. Yo veía pasar los kilómetros. No quiería ponerme metas. Uno detrás de otro, tranquilamente, mirando siempre lo que ya había recorrido y no lo que quedaba por recorrer. Por fin, poco a poco llegamos a Sol. ¡Qué gran ambiente! y eso que estaba en obras. Es un lujo poder correr por el centro de Madrid...Y que ganas de ver a Ana, que pacientemente nos esperaba en la calle Mayor.

Me paré a saludarla, puse la mejor cara que pude para que no se me notara el miedo, la dí un beso y cogí plátanos para todos. Después, palacio Real, calle Ferraz y la media en un tiempo tranquilo, 2h:02 min. Pero no teníamos otro objetivo más que terminar. A partir de ahí vino la verdadera carrera, porque medias estaba más que acostumbrado a correrlas, pero dos medias seguidas... era la segunda vez. Y este año mis tiradas largas habían sido escasas.

La casa de campo aburrida. Y lo peor es que sabía que el "tío del mazo" estaba escondido detrás de cualquier árbol para atizarme. Y vaya si me atizó. Doy fé... el famoso muro existe. Se te paran las piernas, la cabeza te dice que pares... pero no puedes...

Un breve respiro, vi a Ana, que me preguntó cómo iba. Fui sincero.... FATAL y era el km 26. Quedé con ella a la Salida de la casa de campo para que nos diera una de esas bombas de energia. La bebí con la misma devoción que si hubiera sido agua milagrosa de Fátima. Y funcionó, porque conseguí atravesar el muro, al menos durante unos pocos kilometros.

Salir de la casa de campo fue un revulsivo. Solo quedaba volver al retiro, 10 kilómetros de nada, un mísero entrenamiento de los de cualquier día.... No paraba de repetirme esto, pero mis piernas flaqueaban, no querían seguir, no obedecían a mi cerebro. Gente de la organización de la carrera no paraba de decirnos que no paráramos, quie siguiéramos hasta el final, que no lo estropeáramos a estas alturas.

Y sin saber muy bien cómo, llgó la calle embajadores, y luego ronda de Valencia, Estación de Atocha.... y el retiro, por fin. Entonces supe que acabaría. 2 Kilómetros, en dura subida el primero, pero daba igual.

LA entrada al Retiro triunfal. Buscaba a Ana por todas partes, al final la vi, y me hizo una foto como pudo.... (nunca me acuerdo de parar en el cartel del km 42 para hacerme la foto)... y por fin, la meta. 195 metros que Baldo y yo corrimos cogidos de la mano, con los brazos en alto, emocionados.

Nada más cruzar la m eta busqué a Ana. Estaba esperándome justo detrás de la valla de seguridad que nos impidió darnos un abrazo (lástima). Casi llorando de emoción, agradecí a Dios que no me fallaran las fuerzas al final. ¡Era bi-maratoniano! Que emoción... Menuda recompensa a tantos días de entrenamiento de noche, con frío.... en fin qué voy a contar....

Emoción, orgullo, y a disfrutar de lo conseguido. Gracias Ana por acompañarme y por tu pacienca, en la carrera (te hiciste el MAPOMA en metro) y por tantos días de dejarte sola en casa y yo irme a correr....

¡Ah! se me olvidaba.... El tiempo 4:22:45....creo que no me da la mínima para las olimpiadas...La verdad que es lo de menos, y lo digo en serio. A todos nos gusta mejorar (y de hecho he mejorado 6 minut os con el año pasado), pero el simple hecho de acabar hace que me siente muy, pero que muy feliz.